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domingo, 16 de agosto de 2009

Palabras Mayores

Bécker García

 

“¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?”

George Elliot

 

Yo desconfío, tú desconfías, él…

Esta historia empieza en un país llamado Brabante, donde acusaban a una princesa llamada Elsa, de haber matado a su hermano para tomar el poder.

Lo hacían, como en todas las historias que se precian de ser noveladas, una hechicera intrigosa llamada  Ortrud y su marido, el usurpador Telramund.

Juzgada y casi sentenciada a muerte, implora a sus paganos dioses para que le manden una salvación y estos, escuchando sus ruegos, le envían a un caballero del Santo Grial llamado Lohengrin, hijo del mítico Parsifal.

Lo primero que percibe este caballero, es que la descomposición de la sociedad, influida por la pareja malvada, se basa en la desconfianza que han sembrado entre unos contra los otros.

Para salvarla de la falsa acusación Lohengrin pone sus condiciones; pase lo que pase, nunca jamás ella le preguntara de donde viene ni cual es su verdadera historia.

Aunque la supuesta historia ocurre siglos atrás, este especie superhéroe moderno resuelve la falsa acusación presentando al hermano al cual tenían por ahí medio secuestrado y escondido.

Y como si fuera telenovela de televisa, obvio, al resolver la intriga el muchacho se queda con la muchacha, se comprometen y se casan. Ah, pero no todo termina aquí, puesto que en las óperas, y esta es una síntesis de la historia que escribió Richard Wagner en 1850, la tragedia es punto común en casi todas ellas.

La princesa Elsa no aprendió la lección y de nuevo se dejó influenciar por la hechicera Ortrud quien le dijo; “si no te quiere decir de donde viene ni contar su historia, es porque al final se irá tal y como llegó”.

Entonces Elsita rompe su promesa y en la noche de bodas le exige a su marido la verdad. Él le cuenta la verdad sobre sus orígenes, pero también le dice que por tal desconfianza tendrá que marcharse por donde vino.

Mientras él se marcha, Elsa cae muerta.

La desconfianza es, ya desde ese tiempo, parte intrínseca de la política y del arte de gobernar.

En la revista Etcétera del mes pasado, publicaron una carta que en 1996 Carlos Castillo Peraza le escribió a Felipe Calderón, justo cuando éste sustituyó a aquel en la Presidencia del Partido Acción Nacional.

Le dijo: “Tu naturaleza, tu temperamento es ser desconfiado hasta de tu sombra”, y luego le recalca. “Si te dejas llevar por ése (sentimiento), entonces no te asustes de no contar ni con tu sombra: ella misma se dará cuenta de que es sombra, pero que no es tuya; será sombra para sí, no contigo, no tuya”.

El sentimiento de la desconfianza es quizás el más contradictorio de todos. Para desconfiar, primero hay que creer en algo. Tú crees que aquel te hará algo o utilizará algo en contra tuya y, (contradictoriamente) confías en que así será.

Por eso el Presidente Calderón impuso como titular del PAN a César Nava, su amigo y especie de Alter Ego; para que desde el partido le cuide las espaldas, ahora que está llegando a sus últimos 3 años de gobierno, que es cuando empiezas a quedarte completamente solo.

Por eso mismo en las pasadas elecciones algunos candidatos no aceptaron consejos o ayudas de otros, porque veían en ellas fantasmas que nunca existieron. Y así les fue.

Y es que, cuando desconfías tanto de los otros, es el momento oportuno donde los intrigantes aprovechan para envenenarte el alma; y corren los rumores, los supuestos, las verdades a medias hasta que, ellos, te tienen a su merced susurrándote al oído aquello que tú quieres escuchar. Entonces, ofuscado, cegado, tiras bandazos al aire sin ver que el enemigo lo tienes ahí, juntito, cachando los elevaditos que te salen por todo el terreno de juego para su propio provecho.

En fin…

 

Don Walter

Conocí a Don Walter en el año del 2003. En una reunión de trabajo que tuvimos, me dio la sensación de que era una especie de superman, no porque en cierta forma se parezca físicamente, sino por el halo de triunfador con el cual se vendía.

“Que fue Asesor de Bush”; “que llevó al triunfo al Presidente de Venezuela”; “que da clases de marketing en tal o cual parte”. Todo un portento.

Con el paso del tiempo me di cuenta que eran más las echadas que las realidades. No sé si es porque no entiende la ideología de los mexicanos, pero de pronto se le ocurrían verdaderos disparates.

Durante un tiempo desapareció y luego supe que estaba en la Campaña de Guillermo Padrés.

Ahora vuelve al escenario detrás de un supuesto fraude. Dicen  que anduvo consiguiendo fondos para la reunión de Gobernadores fronterizos que se desarrolló en el 2007 en Puerto Peñasco.

Que formó un fundación para el caso y cuando tuvo 300 mil dólares depositados en su cuenta, se quedó con ellos. Aunque dicen, no me consta, para mí, para eso me gustaba.

 

 

Muchas gracias

 

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