lunes, 29 de octubre de 2018

Es al revés



Me llega un mensaje de Whatsapp
-               Oye, te vendo mi food truck
-               ¿Cómo?, tienes meses hablando de tu food truck y la comida que vas a vender ahí, y, ¿ahora lo quieres vender?
-               Si, es que, luego de leer lo que te pasó el otro día en ese restaurante de mariscos donde estabas, pues ya me entró el miedo. Mucha violencia en Obregón.
Resumiendo, luego de dos años de ahorro, mi amigo-conocido se fue a USA a comprar su camioncito adaptado para hacer y vender comida, y justo estando a punto de importarlo y dados los acontecimientos, mejor se rajó.
Termina diciendo que, lo va a rematar de aquél lado y se quedará un tiempo a buscar chamba.
Y yo lo he leído de eso en varias columnas; he escuchado a otras personas y, veo como, Obregón está inundado de locales en renta, donde antes hubo negocios.
Eso, locales vacíos, es muy mala señal.
No sé quien sea el Presidente de CANIRAC, nadie me lo pudo decir, pero, pues no creo que anden muy bien sus cuentas de negocios nuevos, contra negocios cerrados.
Ya sé, me van a decir que en Cajeme solamente los tacos pegan, y casi es cierto, pero, sin duda que la violencia afecta en todos los sentidos, desde quien no se anima, como mi amigo, a abrir su nuevo negocio, hasta quien ya no sale a lugares públicos porque luego pasa lo que pasa con atentados, y a todas horas.
Y el otro día me quedé muy pensativo, luego de acudir a un evento del municipio, donde afloraron las buenas intenciones, pero, salvo la propuesta concreta y real de Francisco Contreras, del STIRT, de donar spots para el tema, no encontré ninguna otra propuesta concreta. 
Y es que, desde el nombre, “Vamos TODOS por Cajeme”, suena a hueco y reciclado.
Me explico: La palabra TODOS, es incluyente pero facilota: En ese todos, ¿también se incluye a los sicarios? ¿A los tiradores de droga? ¿A los roba casas?
Ahora bien, ya tuvimos “por un mejor Cajeme”, “Cajeme el mejor lugar para vivir” y no recuerdo cuantos más slogan de buenas intenciones pero vacíos, y seguimos en una espiral descendente en todos los sentidos.
Y no tengo nada contra quienes estuvieron en el estrado, firmando, un compromiso más, pero que también suena a hueco y a reciclado.
Para empezar, CANACO, CANACINTRA, AOASS, El Distrito de Riego y demás, ¿en cuántas reuniones como está han participado? ¿Y? ¿Qué se ha logrado?
Momento, no quiero decir que estén mal al acudir a la invitación del Gobierno Municipal, sino al contrario, pero si me gustaría que, la iniciativa viniera en sentido inverso, es decir, que los organismos ciudadanos, convoquen al Gobierno para exigirle resultados. A todo el Gobierno, ¿eh?, no nada más al municipal.
Necesitamos un liderazgo que convoque a la ciudadanía para proponer cambios verdaderos, no únicamente con buenos deseos y/o mejores intenciones, pero que, está demostrado, no pasan de ahí.
Una ciudadanía que convoque a los tres niveles de gobierno, a todas las fuerzas de seguridad y entre todos, se trace un plan de trabajo con resultados concretos.
Por ejemplo, que cada uno de los involucrados en la Seguridad, nos de un reporte verdadero (no inventado), de lo que se hizo para bajar la ola delincuencial y cuáles fueron sus resultados.
Pero el empoderamiento debe de venir de la Sociedad Civil, y no actuar, como ahora sucede, que solamente son utilizados para salir en la foto y autoengañarnos como que todo va bien o que cuando menos, le estamos echando “ganitas”.
La Sociedad civil, es la única capaz de ejercer una verdadera auto crítica, alejada de intenciones y calificaciones engañosas, que al gobierno le estallan en las manos cada vez que hay elecciones. Solo los ciudadanos, dan y quitan; el gobierno solamente está buscando sobrevivirse.
Entonces; ¿Quién se apunta? Fácil, no está, pero, esconderse bajo majestuosos eventos en salones ad-hoc para el lucimiento, no nos sirve de mucho, ¿eh?

Gracias




miércoles, 24 de octubre de 2018

Por segundos, casi me tocan los balazos (Crónica del miedo)



Me cité con un cliente, en un restaurante de Mariscos.
Llevaba 15 minutos de retraso, cuando me dispuse a enviarle un mensaje: “veo que te tardas, mejor nos vemos luego”
En ese momento tocó el cristal de mi ventanilla, abrí y me invitó a acompañarlo a dejarle un dinero a alguien, asegurando no tardábamos ni 10 minutos.
Dimos un par de vueltas y justo cuando regresamos al restaurante, nos encontramos con una infausta sorpresa.
Uno como periodista ve e imagina muchas cosas, porque estamos expuestos a noticias de todos colores y sabores, sin embargo, hay algunas que, cuando menos para mí, no dejan de asombrarme y por tanto me asustan, pero, aún así, nunca perdemos, creo, la alerta de la observación.
El restaurante, como es lo típico en la región, es un cobertizo, sin paredes, donde solamente la cocina las tiene. Existen mesas con bancas sin respaldo, diseminadas a lo ancho y largo del mismo.
De este que hablamos, tiene dos entradas; una, por la parte norte por una callecita, y la otra, la principal, por la calle 200. Y fue que, justo cuando entramos por la callecita, por el portón de la 200 salía un carro muy aprisa.
Antes de estacionarnos, me llamó la atención que tras la reja, había unos 6 personas, sin entrar, pero mirando con insistencia hacía adentro.
Luego entendí.
Al abrir la puerta, escuché gritos, llantos, gente pidiendo llamar a la policía, mientras las mujeres, se mesaban los cabellos diciendo “no Dios mío”
Una de ellas, me tomó de las manos y al preguntarle que había pasado me repitió: “Ayer vinieron a comer… ayer vinieron a comer” Luego, más llanto.
Vi correr a alguien que luego pidió aplicar un torniquete, mientras se agachaba ante lo que parecía un cuerpo. Miré con más detenimiento, y vi, en el suelo, los malditos esquilmos de las ráfagas de rifles de alto poder; los casquillos.
Éramos pocos, o cuando menos, eso aprecié, solo meseras y unos tres varones, no vi comensales y recordé que, cuando recién había llegado, media hora antes, las mesas estaban vacías, y entonces me dije: qué bueno, porque si no, esto hubiese podido estar peor.
Caminé, tratando de acercarme a donde se encontraban los cuerpos, sin saber si acaso estaban solo heridos o ya muertos. Luego, el terror a la sangre, me obligó a detenerme.
Pensé: Si tomas fotografías o vídeo, seguro tu portal tendrá miles de visitas. Entonces y recordando el dolor de un amigo que, cuando subieron las imágenes de un familiar acribillado a redes sociales, casi muere de coraje por la falta de respeto, y me abstuve.
Me quedé por un minuto como estatua y luego me dije: Bécker; ya no tienes nada que hacer aquí.
Busqué a mi acompañante y lo vi llamando por teléfono, supongo a la policía o a la cruz roja.
Di media vuelta y me encaminé a mi carro, justamente estacionado junto al portón de la reja.
Entonces los ví a ellos. Eran cuatro a cinco policías, una mujer por cierto, dudando entre entrar y no a la propiedad que para ese momento, ya tenía la reja cerrada.
Me subí a mi carro, lo encendí, puse la reversa, luego me enfilé hacía la puerta: con señas le dije a un policía que ya me iba, temiendo lo peor; que me fueran a confundir con algún sicario. Pero no, increíble, pero me abrieron la puerta y, sin que nadie me preguntase nada, salí, tembloroso.
Por el retrovisor, vi como es que justo en ese momento habían llegado más patrullas y ahora sí, varios policías estaban entrando caminando al estacionamiento.
Uno piensa cada vez menos que esto de sicarios y de violencia está muy lejos de nuestros espacios donde nos movemos, pero no, lo cierto es que, haciendo un recuento, la muerte, tan seguida, nos ronda más cerquitas.






lunes, 22 de octubre de 2018

De Seguridad y cosas más feas





Sergio Pablo Mariscal, el alcalde de Cajeme, se precipitó al hablar. Dijo: para finales de octubre, bajará la incidencia criminal en el municipio. La realidad, fue al contrario; por mucho, este será el mes con más asesinatos en el año.
Y es que el alcalde, quizá pensó, como lo confieso lo creí yo, que como suele suceder, al cambio de administración municipal, los grupos que se disputan la plaza harían, como suele suceder, como un breve paréntesis para, supongo sin saberlo, ver como vienen las cosas con los nuevos mandos gubernamentales y policíacos. Esta vez, no hubo tregua.
Pero pasa también que, tal como lo comentamos, no puede haber cambios en la situación de violencia, si no existen hechos reales para prevenir la delincuencia, sino que se deben implementar acciones distintas.
Y me explico: Los asesinatos no los cometen, que yo sepa, movilizándose a píe o en bicicleta, sino en carro. Y pasa que, en Cajeme, miles de carros circulan sin placas y nadie los verifica. Los policías, desde hace años, prefieren “atorar” a motociclistas y ciclistas para bajarles los 100 o 200 pesos, que revisar a aquellos autos, sobre todo los muy lujosos, que no portan placas. O, si portan, algunos son sobrepuestas. ¿Por qué no implementar retenes de verificación?
Y otra: Veía, en Medios Obson, la narrativa del trágico viernes pasado, donde recién habían agredido a 4 personas, cuando el relator, “El Samy”, dice que en la frecuencia de la policía se escuchó que había otra agresión por al Tabasco al Sur. Y yo me pregunto: ¿Cómo? ¿Y aquellos radios Matra donde solamente podían escuchar la frecuencia de Seguridad los policías y autoridades de todos los niveles? Y si algún delincuente se robaba uno, inmediatamente se podía inutilizar para que no fuese usado para escuchar estrategias y movilizaciones de los cuerpos de Seguridad. Averigüe y me dicen que esos radios existen, pero “alguien”, sugirió regresar a radiofrecuencias normales, esas en las que cualquiera, puede escuchar; incluidos los malos, ¿eh? ¿Negocito?
Eso también debería de quitarse, que no exista otra radiofrecuencia abierta, sino solamente la Matra. Ah, es muy cara, me dirán, pero, respondo, ¿qué es más caro que muertes y miedos de la ciudadanía?
Pero, si el Ayuntamiento tiene muchas oportunidades de hacer su parte, también el Estado y la Federación deben hacer lo suyo. Esto no es una lucha de pocos, sino de todos.
Pero pasa que en lo Federal hay un impasse, entre los que se van, los de Peña, y los que llegan, de AMLO. Y eso está siendo aprovechado por los malos sin recato alguno.
Y en Sonora, bueno, pues los resultados que dieron las dos corporaciones involucradas en la Seguridad, no fueron halagüeños. Lo dije en mi twitter (@beckerg123) y se me echaron encima los seguidores de Adolfo García Morales, como si le hubiesen pedido la bola, por su buen trabajo y no por los pobres resultados de prevención. En fin.
Y resulta que, apenas el sábado se inscribieron 40 candidat@s a convertirse en fiscal de Sonora. Algunos, son de pura vacilada (no daré nombres porque capaz y les cae la Yuca y “andavete” el Bécker), pero hay otros con serias posibilidades.
Uno de ellos, sin duda, es Abel Murrieta, quien fue 5 años Procurador con el PRI de Bours y dos con el PAN de Padrés. Pero además, en 1997, estuvo algunos meses como Director de Seguridad Pública en Cajeme, con el PRD, mientras encontraban a alguien para sustituirlo.
Abel, puede ser, y no, un buen fiscal.
Y no es que no tenga capacidad, porque ha demostrado que la tiene, pero, en estos momentos no tiene la aceptación del grupo que gobierna Sonora. Y para hacer un buen trabajo, necesitaría el apoyo de todas las partes. No es pues, el trabajo de un solo hombre o mujer.
Ahora bien, divididos como están los poderes en el Estado, tampoco todos los diputados de las distintas corrientes le darían el visto bueno, porque, algunos ya tienen a sus candidatos y ya lo vimos en el Congreso, no importa como sea, sino, lo que toque en la rebatinga.
Calma, no alerten sus fusiles, como decía Benedetti. Creo, honestamente, que lejos de simpatías y enojos, deberían de sentarse todos y todas en la mesa de las decisiones, y ver lo que más le conviene a Sonora. ¿Porqué? Pues si seguimos así, nadie sabe lo que pasará en el 2019 o, hasta el 2021.
Serenidad y paciencia, mis queridos Solines, y, ustedes que pueden, elijan lo mejor para Sonora.

Gracias