lunes, 30 de noviembre de 2015

“¿Le irán hacer algo al Padrés?”

“Sonora está de moda”, me dice un taquero con el cual suelo platicar muy seguido, dado mi asiduidad a entrarle a ese manjar tan mexicano, sobre todo los fines de semana.
Le pregunto porqué, y me responde: “dos veces en la semana vinieron funcionarios “calotes” a entregar mucha lana; primero el Secretario del Agua y luego el Secretario de Agricultura”.
Le digo que en realidad Roberto Ramírez no es Secretario, sino director de CONAGUA y entonces, detiene en el aire el cuchillo con el que pica finamente cebolla y me responde: “Es igual, vino y trajo un desaladora para Guaymas, Empalme y Hermosillo, con lo cual, ya lo verás, para el año entrante nos dejaran de robar el agua del Novillo”
Trato de explicarle que la cosa no es tan sencilla y que en el 2016, o en 2017, apenas podrán tener agua en la región de Guaymas, pero con la implementación de los otros tres puntos; reordenamiento de la cuenca del Río Sonora; arreglar las fugas en Hermosillo donde se desperdicia casi el 50% del agua y con el intercambio de aguas grises por agua agrícola de la costa, seguramente se acabarán los problemas, pero no se deja ganar ninguna, e insiste: “dentro de poco habrá agua desalada en Hermosillo, ¿Te apuesto?”.
Es domingo por la mañana, su taquería está repleta y entre una labor y otra, se da tiempo para echar la grilladita con alguien que, dice él, le entiende algo a esto, y se jacta, “no tanto como yo, pero le entiendes” y me guiña un ojo en gesto cómplice.
Termina de picar la cebolla, sirve dos órdenes y le pasa la cuchara a su ayudante, mientras camina hacía la barra donde estoy sentado lidiando con mis dos tacos y peleando con unos chiltepines verdes que saben a puritita sierra. Se sienta en un banco junto a mí, y mientras seca sus manos en el delantal que alguna vez fue blanco y ahora parece un lienzo de Pollock, continua con lógica:
“Y luego vino el Secretario de Agricultura (José Calzada Rovirosa), a entregar un guato de lana a los agricultores de aquí del Valle”, dice, refiriéndose a un evento presentado en el Distrito de Riego local, a donde llegó acompañado “por la Claudia”, como le dice él coloquialmente a la Gobernadora Pavlovich y remata: “te digo, Sonora está de Moda”.
No se lo comento, para evitar escucharme como más enterado que él de la política e iniciar otra polémica, pero, como me lo comentó un funcionario federal en esta misma semana: ¿Antes, para qué diablos (en realidad estoy utilizando un eufemismo) iban a venir los funcionarios federales con Guillermo Padrés que a todo decía que sí y no hacía nada?
Para cambiar de tema le pregunto por sus tres hijos: “La niña, que ya es abogada, ahí anda batallando y lleva uno o dos “casitos” para sacar para sus chicles; el niño recién terminó en Mayo y anda buscando chamba”, y puntualiza que, a la más chica le dice, que ahora que termine la prepa, mejor se venga a ayudarle a la taquería, que es de donde salió el dinero para la escuela de sus hermanos.
Y tiene razón. En la presente semana, se publicó que los profesionistas desempleados en Sonora, pasaron del 10% al 22% entre el 2000 y el 2015, y eso es más del doble en apenas 15 años. Insisto, estamos pariendo profesionistas directos al desempleo.
Termino de comer, le pago a su esposa mi consumo, regresa a su trabajo, pero antes de retirarme me lanza dos preguntas: “Así como le trajeron lana a los agricultores, ¿no habrá un programa para abrir tres taquerías más, una para cada uno de mis hijos y se dejen de batallar?”, por respuesta, yo encojo los hombros.
Y la otra pregunta, aún más difícil en su respuesta: “¿Le irán hacer algo al Padrés?
Me subo al carro para regresar a mi casa y durante el resto del día la pregunta me sigue rondando en la cabeza: ¿Le harán algo a Padrés?

Gracias



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