viernes, 15 de abril de 2016

Complicado Cajeme


Esta semana que casi concluye, la Senadora sonorense, Anabel Acosta, inauguró lo que será su oficina de enlace.
Raro nombre de oficina, para a quien le quedan poco más de 2 años de legisladora, y cuando según se ve y se palpa, se postula para competir por la alcaldía de Cajeme en el 2018.

¿Porqué lo digo? Bueno, porque es evidente que a la Senadora, se le abren espacios en el ámbito municipal para que luzca, además que, por ser mujer, el PRI, al igual que el resto de los partidos, habrá de postular, por fuerza, y en las candidaturas a los distintos puestos de elección popular, al 50% de mujeres y eso la vuelve doblemente competitiva.

Sin embargo, las cosas no vienen bien para el PRI, ni en Sonora, ni en el resto del país, incluido por supuesto, el complicadísimo municipio de Cajeme donde, los votos migran de un lado a otro en cada elección.

Hagamos cuentas: en el año 2012, el candidato Rogelio Díaz Brown ganó con 102 mil votos emitidos en las urnas. Tres años después, el actual alcalde, también del PRI, sumó menos de 60 mil votos, lo cual marca una tendencia a la baja.

Claro, ya estoy escuchando las charlas de café, echando la culpa a la participación inesperada de Gustavo Almada, quien se llevó 29 mil votos de los que estaban en discordia. Sí, es verdad, empero, con el mismo número de urnas y de votantes, Abel Murrieta como candidato a Diputado Federal, tuvo 75 mil votos, 27 mil menos que los obtenidos por su partido en el 2012.

Ahora bien. En el ámbito federal, las cosas lucen muy negras. Miremos: En el 2012 el precio del barril de petróleo mexicano, andaba por encima de los 100 dólares, con lo cual las entradas de los billetes verdes al país, eran como un chorro de esperanza para gastar en lo que se nos diera la gana: lástima, el dinero se fue en mucha burocracia y poca inversión. Pero bueno, ya ni llorar es bueno.
Sin embargo en este 2016, las cosas de la inversión vinieron raquíticas, además que, una vez aprobado el presupuesto para el presente año (bajo a comparación con el 2015), todavía hubo un recorte considerable de 3 mil millones de pesos, que vendrán a incidir en menos aportación para las entidades federativas, y por ende, para los municipios.

Pero eso fue el 2016, cuando aún se contaba con un colchón de las coberturas del petróleo, hasta donde se podría decir que estábamos más o menos a salvo. Para el 2017, salvo que ocurra un milagro, este colchón ya no existirá.
Cajeme, como el resto de los municipios del país, serán los primeros en resentir la falta de recursos, y la gente que camina a diario por las calles, no le importa si los árabes están tronando la industria petrolera o si Donald Trump será el siguiente Presidente de Estados Unidos; lo que para ellos importa, es lo que ocurre con el circulante de la economía hogareña.

Entonces digamos que para los alcaldes de México, incluido el de Cajeme, Faustino Félix, las cosas no vienen fáciles y tampoco se nota mucha tendencia a la creatividad para obtener circulante que detone la economía municipal. Para el alcalde de Cajeme, el futuro se mira en chino mandarín, por más intentos que haga o pueda hacer para resarcir la falta de recursos: no tiene varita mágica y eso lo sabe.

Y si a lo anterior le sumamos que para el 2018 hay algunos personajes que harán ruido extra en Cajeme si levantan la manita, léase Rodrigo Bours como supuesto candidato independiente a la alcaldía o la repetición de Gustavo Almada por el Movimiento Ciudadano, pues resulta que para Anabel Acosta o quien se apunte por el PRI, tendrá una piedrota en el zapato.

Y bueno, ya entrados en gastos con cuestiones de piedrones, pues ahí está también el diputado Federal Abel Murrieta, quien, olvidado y rezagado en la cuestión de las apariciones, si se lo propone, puede ser un dolor de cabeza en la búsqueda de ser incluido en la terna tricolor, aunque yo no se pa qué…
¿Complicado? Complicadísimo.

Como si fuera tweet
Pues sí: El Pitillo Guerrero, ex alcalde de Navojoa y subsecretario de Gobierno, perdió de vista que el cuarto poder ya no lo es tanto.  Se perdió en “su verdad”

Gracias


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