“El ayer es sólo un recuerdo; mañana nunca es lo que se
supone que es”
Bob Dylan
Desconfío
de quienes, como un acto de clarividencia, por estas fechas de fin de año,
especulan sobre el futuro que nos deparará a los ciudadanos, de acuerdo a
supuestas acciones futuras de los
gobiernos para el 2016.
Y
desconfío por una simple razón; los gobiernos no se manejan con resortes, sino
que, detrás de cada decisión, existe una persona o un equipo que la implementa
o pretende hacerlo, y por tanto, son humanos y luego entonces falibles.
Así,
es mejor, creo, hablar de lo que ocurrió en el presente año que termina y,
esperar, con o sin veladora, a promover que las cosas sucedan en el 2016, desde
nuestra pequeña o grande trinchera.
Sin
duda, el 2015 fue para los mexicanos un año bastante convulso. Desde la
aplicación de las reformas constitucionales que aún no sabemos como entraran a
nuestra casa, y menos cuando veremos un tan cacaraqueado aunque oculto
beneficio, hasta el decrecimiento en popularidad del Presidente Peña Nieto.
Vivimos
unas elecciones intermedias, donde en el país se renovaron las 500 diputaciones
federales (con todo lo que implica que sean tantos), y en algunos casos como
Sonora, la gubernatura, el congreso local y las presidencias municipales.
En el
caso Sonora, la actividad política no estuvo fácil. Desde mediados del año
2014, se decía que la próxima contienda electoral en el estado, se daría entre
dos primos: Ernesto vs Javier Gándara. Para noviembre, finales, el humo blanco
del PRI apareció con la nominación de la Senadora Claudia Artemisa Pavlovich
Arellano.

Por su parte, Ernesto, su primo, estaba en ese momento por encima de la popularidad de Claudia.
La
nominación de la Senadora Pavlovich, no pudo ser entendida de otra manera, que no
fuera el intrincado duelo de poder entre dos de los políticos más influyentes
de la actualidad, Manlio Fabio Beltrones a favor de Claudia, y Emilio Gamboa a
favor de Ernesto.
Se
dijo entonces que, para el Sonorense Beltrones Rivera, el hecho de la
designación de su ahijada, tenía que ver en mucho con dejarle mano libre en
Sonora (en donde ya tenía nombrados a tod@s los delegados federales), para que
de alguna manera fuese su refugio y se olvidara de una supuesta candidatura en
el 2018. Manlio vino a la contienda electoral, venció y como premio le dieron
la presidencia nacional del PRI, que es algo así como, reflectores y poder.

En mi
próxima entrega, escribiré sobre cómo observé la campaña política a la
gubernatura de Sonora, y también, la campaña por alguna de las alcaldías.
Gracias
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