martes, 19 de enero de 2016

Una foto para el 2018

Una fotografía, suele decir más que mil palabras.
Y la fotografía publicada el este martes 19 de enero en la mayoría de los medios estatales, nos muestra a varios personajes.

Como es tradicional, de izquierda a derecha, podemos observar al alcalde de Hermosillo, Manuel Ignacio Acosta, muy sonriente mirando a la cámara, con unas tijeras en la mano de pantalón de vestir y traje. Sin duda, fue un privilegio ser alcalde de Hermosillo, en estos momentos.
Justo después de Maloro, en la misma línea aunque un poco más detrás, el Presidente del PRI estatal, Gilberto Gutiérrez, parece como metido a fuerza de último momento. La única mano que se le ve, no porta tijera, con lo cual parece más que fue incluido de retaque. No pasa nada. Suele suceder.
En el centro de la foto, vestida con una sobriedad que aturde, de negro, Sylvana Beltrones Sánchez, cuyo rostro, juvenil, fresco, seguro, decidido, contrasta con su formal vestimenta.
Justo a su lado, la Gobernadora Claudia Pavlovich Arellano, sostiene con una mano el listón rojo (obvio) y también mira la cámara como quien mira un futuro que apenas inicia pero que no parece estar tan lejos. Es decir: 2018. 
Y es decir: La chamaca está arropada.

Esa fotografía puede hablar. Puede decir por ejemplo, que en ella podrían estar dos contendientes para el Senado en el 2018 por Sonora. Sylvana, con el poder que le da el apellido, es casi segura para ir en la boleta.
Momento, ella brilla con luz propia, pero, digo, tener un consejero de cabecera con la experiencia de su padre, Manlio Fabio, le da un plus en la carrera al senado.
Al contrario de su progenitor, quien tuvo que labrarse un camino duro y fatigoso, Sylvana nació en medio de una casa donde la política se desayuna, come y cena, y, eso, cuenta. Le entiende, pues.

El otro personaje que se puede apuntalar como el otro candidato al Senado, es el alcalde de Hermosillo, “Maloro” Acosta. Su papel en los siguientes 3 años deberá marcar un valor agregado dentro de sus aspiraciones.

Ahora bien, ¿Todo está dicho entonces con la candidaturas al Senado en el 2018? Lo dudo. Podría jurar que Sylvana va, pero no sé si a Maloro le alcancen las circunstancias. De inicio, los tiradores son muchos.
Además de eso, el Sur del Estado siempre pesa en las contiendas electorales que significan la votación estatal, como lo fue Cajeme el año pasado, donde Claudia Pavlovich ganó la mitad de la diferencia de sus votos a favor en contra del candidato del PAN, y eso habría de sopesarse. Darle la espalda al sur, sería un errorsote.

Por eso, y si alguien le entiende a la política real, tendría que pensarse el 2018 con un candidato del Sur y otro del Norte. Y si la joven Beltrones es la del norte, ¿Quién puede ser del Sur? Calma, no se apunten todos. Sin duda, los apuntado, serían quienes ya fueron alcaldes en su debido tiempo. Rogelio Díaz Brown suena, Faustino Félix Chávez (dependiendo de su papel como actual alcalde) también, y dicen, aunque a veces lo dudo, que Ricardo Bours al fin aceptará la invitación para contender al Senado.

¿Y si Manlio Fabio Beltrones, luego de saltar todos los obstáculos que vienen, llega a la final por la candidatura presidencial, podría Silvana ser candidata al Senado? Yo creo que, nada se lo impide.
Así las cosas…



martes, 12 de enero de 2016

Kate; la verdadera Reina

En el inicio de la novela de Pérez Reverte, la Reina del Sur, escribe así : “Sonó el teléfono y supo que la iban a matar. Lo supo con tanta certeza que se quedó inmóvil, la cuchilla en alto, el cabello pegado a la cara entre el vapor del agua caliente que goteaba en los azulejos. Bip-bip.” Y es que, a Teresa Mendoza, le habían advertido que, cuando ese teléfono sonora, huyera.

Para mí, fue muy difícil leer la historia que el español nos narra, porque no la consideraba lógica. La sentí irreal, a pesar de que, como en el mismo libro lo cuenta, el autor fue guiado a través de los intrincados caminos del narco, por el escritor sinaloense Elmer Mendoza, éste sí, alguien que conoce bien lo que ocurre en ese estado, además de ser un destacado escritor de novela negra.
Ahora entiendo, una vez más, que la realidad en México, supera las ficciones.
E imagino a Kate del Castillo sintiéndose muy en su papel, como Teresa Mendoza, el personaje central de “La Reina del Sur”.

Sigo con la novela: En la narración (desconozco, porque no la he visto, sin en la serie se respetó la historia), Teresa huye a España y allá, de la nada se vuelve la mayor traficante de droga. Puede ser.
Confieso también, que nunca había visto, hasta ahora, los escritos que incluyó Kate en un tuit del 2012, donde dice creer más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que le esconden verdades y, olvidadiza que es la actriz, invita al famoso señor a “traficar con el bien”, obviando que la guerra del narco, entre unos contra otros y de estos contra las autoridades, se han cobrado cientos de miles de vidas.
Pero bueno, eso parece ser lo de menos para la señora Castillo.

A raíz de ese escrito,  en octubre del año pasado, la actriz viajó junto al actor Sean Penn a entrevistarse con el Chapo, luego de largas conversaciones vía BBmsg.
Hola, le ha de haber dicho el famoso sinaloense cuando se vieron: ¿Me podrías firmar un autógrafo? Y tal vez remataría:  he visto tu serie cientos de veces, mientras estaba recluido en Almoloya y ahora mismo que ando a salto de mata… salto de mata, pero cargando siempre un reproductor de DVD portátil… sólo para verte hermosa..

No es nueva la versión de que una actriz, mas si es guapa, se involucre con un narcotraficante. También, la historia nos dice que ellas son muy recurridas por los políticos.
Si, ya sé: varios pensarán en la historia de la Cenicienta mexicana, Angélica Rivera. Pero esa es otra novela.

Y uno se pregunta: ¿No le dio miedo a la Reina del Sur viajar hasta la escondite del Chapo en plena Sierra? Digo: el señor debe de tener lo suyo, por más mensajes vía blackberry que se enviaron de un lado al otro, además que era obvio y evidente que la seguridad mexicana andaba tras de su pista.
Pero dicen, que en ese momento, la Marina mexicana suspendió el operativo, porque se pondría en riesgo la vida de un estadounidense famoso; es decir, Penn… Digo, si hubiera sido Irinero Álvarez, el actor de la película que pronto se estrenará en México, otra cosa estuviéramos contando.

En la novela la Reina del Sur, la protagonista regresa a Sinaloa y en el capítulo final, ella solita, eso sí, con un "cuerno de chivo" que ya lo quisiera Rambo, mata a sus contrincantes narcos y sale victoriosa y protegida por el ejército mexicano. ¿Inverosímil? Pues sí, pues…

Solamente que lo inconcebible se vuelve real, cuando la Señora declara hoy a un medio en español estadounidense que, no se arrepiente de nada y tampoco le importa que la vayan a llamar a cuentas.
Total, para eso ella es la Reina del Sur, y todo porque en México, así son las cosas: de película.




domingo, 10 de enero de 2016

Cuauhtémoc y el Chapo tan protagónicos



Sin duda como jugador de fútbol, Cuauhtémoc Blanco tuvo claroscuros durante su larga carrera deportiva, y extradeportiva.

Su actitud siempre, fue la de un autentico buscabullas. Se acercaba a los contrarios, les decía de cosas, cuando el árbitro no lo miraba manoteaba a los contrincantes y en ocasiones, hay vídeos, se burlaba de la autoridad en la cancha.
Peleonero y protagónico.

Que hayan detenido a Joaquín Guzmán Loera, era cosa de esperarse. El famoso Chapo, desafió al Estado mexicano y lo puso en evidencia. Eso no tendría tanto peso, porque, muy a nuestro pesar, el prestigio del actual gobierno, está por lo suelos, por muchas circunstancias que ya conocemos.
Joaquín Archibaldo Guzmán Loera, se ha convertido casi en una leyenda en el mundo entero, por su bien ganada fama de ser el narcotraficante más poderoso del mundo.

Con la fuga del jefe del cártel de Sinaloa  por segunda vez, logró que la poca credibilidad del presidente Peña Nieto, cayera por los suelos. Y eso, para él y su gobierno, fue cosa grave, más por los delicados momentos que ocurrieron en el 2015, con Ayotzinpa, la casa blanca y otras negras historias más. La huida, propia de una película de cine negro, fue la podrida cereza del pastel de la ignominia.

Herida de casi muerte, cuando menos en popularidad, la autoridad mexicana avocó, sin reparar en costos, a su brazo armado para recapturar al capo. Utilizó para ello todo el poder a su alcance y aceptó, sin recato alguno, la ayuda de los estadounidenses, para detenerlo.

Tanto uno como el otro, Cuau y el Chapo, cada quien en su terreno, ofendieron al poder y, despertaron el ogro que todo político lleva dentro y las consecuencias no se hicieron esperar.
Desde su protagonismo farandulero y deportivo, el ahora alcalde de Cuernavaca, es decir el Cuau, le fue a decir al gobernador de Morelos que le iba a partir su madre.
Por su parte el Chapo, con su famoso túnel y su segunda escapatoria, no se lo dijo, pero le partió la mandarina en gajos al gobierno mexicano.

Algo tienen en común el Cuau y el Chapo. Fueron muy protagónicos y ahí cometieron un error que hoy, en distintas dimensiones, les ha costado caro.

Blanco el Picueco se pensó en una cascarita tepiteña y llegó empujando al árbitro y jalando los reflectores como cuando estaba en la cancha, o cuando le hacía de pareja de Galilea Montijo y adoptaba poses de perdonavidas. 
Mientras el Chapo, en su megalomanía, se puso en contacto con Kate del Castillo (La Reina del Sur) y con Sean Penn para una entrevista, y dicen que de ahí, achicaron el cerco. Digo, ¿Una entrevista? ¿Con qué objeto?

Y si al Cuau lo hicieron desdecirse y jurar que no le dijo al Gobernador de Morelos lo que seguramente le dijo, al Chapo lo agarraron por tercera ocasión por un descuido.


Supongo que cada uno en su espacio, el Cuau en el sillón más mullido del ayuntamiento de Cuernavaca y el Chapo en su reforzada celda, han de estar lamentándose por ser, tan como son, unos simples mortales con ansias de reconocimiento.

Gracias



martes, 5 de enero de 2016

Urgencias urinarias en la carretera

Los carros avanzan a vuelta de rueda. Los camiones y autobuses, como si fueran cachalotes en aguas bajas, apenas se deslizan lentamente sobre el asfalto.

Ya antes, en la caseta de cobro de Esperanza, se notaba el caos, sobre todo por la falta de ventanillas abiertas al cobro.

Yo no entiendo porqué la SCT y/o CAPUFE, no se preparan con tiempo para recibir a los miles de vehículos conducidos por paisanos que viajan de Norte a Sur antes de Navidad, y de Sur a Norte después de año nuevo. Es un evento cíclico. Y ahora más, cuando la carretera está en plena reconstrucción y hay muchos tramos cerrados a la circulación en una de sus direcciones normales, provocando cuellos de botella.

Pero bueno, no puedo hablar mucho sobre el tema, tampoco. A mi se me pasan ese tipo de cosas, de prevenir, y me sucedió de nuevo; debí haber ido al baño en la caseta de Esperanza, cuando tenía poquitas ganas, a sabiendas de que el frío (sin importar la calefacción del carro) hace de las suyas con la vejiga y más a vuelta de rueda.

El verdadero caos inicia pasando el entronque de la cuatro carriles hacía Bácum, quizá porque desde esa rúa, muchos conductores que prefieren no pagar la caseta, se incorporan a la rúa principal y la carga vehicular se hace mayor.

Y, les cuento, ya para esa altura, mi vejiga venía dando lata.

Cuando era joven, 19, tal vez menos de 20 años, viajamos desde la Ciudad del Paso Texas a Ruidoso, Nuevo México, con las ganas de conocer la nieve.

Íbamos con un primo, mis hermanos menores, una de mis hermanas y yo, quienes conocíamos la nieve perfectamente, en cono y de sabores.

Llegamos con la ilusión de ver la nieve en su esplendor, con la mala noticia de que en los tres días previos no había nevado, y las pistas de esquiar estaban cerradas. Y nosotros, que ansiábamos hacer nuestro monito de nieve, nos tuvimos que conformar con ver la escaza nieve, más bien hielo, desparramada en el piso.

Nos regresamos con la cola entre las patas, hasta que, en medio del camino, nos sorprendió una nevada enorme, que nos hizo quedarnos varados a mitad de la carretera. ¿Querían nieve? Hártense nos dijo la naturaleza.

Fue entonces, en ese viaje, que la vejiga hizo estragos. No podíamos bajarnos en medio de la nada, sobre todo porque éramos los primeros en la larga fila de vehículos atrapados en la blancura helada, que ya alcanzaba varios centímetros de altura y varios kilómetros de autos detenidos.

Entonces mis hermanos, pequeños y sin mucha pena, usaron una botellita vacía para hacer sus necesidades urinarias. Recuerdo muy bien que, cuando el primero casi llenaba la botellita, el otro le grita urgido: “Hey, déjame tantito”. El problema, de ellos, se arregló tirando por la ventana el liquido y lo llenaron de nuevo hasta poner los ojitos en blanco, luego un escalofrío. ¿Nosotros, los adultos? Bien gracias, aguantando.

No tardamos ni una hora, cuando vimos por la carretera venir unas inmensas máquinas que limpiaron la nieve y nos permitieron circular, hasta la primer gasolinera con baño. ¡Uff, qué alivio!

No es el caso: pero en la cuatro carriles no se ocupaba una máquina limpia nieve, pero sí, urge para estas fechas, más ventanillas de cobro; mejores señalamientos en los tramos en construcción; patrullas que agilicen la circulación y abrir muchos tramos que ya están concluidos par avanzar con prontitud.

Ah, y si se puede y no es mucho pedir; baños cada cierta distancia.

Gracias a Dios, llegué a Vícam sin necesidad de la botellita.